"Las ciudades son un conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de un lenguaje; son lugares de trueque, como explican todos los libros de historia de la economía, pero estos trueques no lo son sólo de mercancías, son también trueques de palabras, de deseos, de recuerdos. Mi libro se abre y se cierra con las imágenes de ciudades felices que cobran forma y se desvanecen continuamente, escondidas en las ciudades infelices” Ítalo Calvino.
Esta obra maestra indiscutible e indiscutida se sumerge, de principio a fin, como el propio título preludia, en el mundo fantástico y alegórico de Ítalo Calvino. Y ello es así desde la elección del pretexto o continente que encuadra el libro: los relatos imaginarios del viajero veneciano del siglo XIII Marco Polo al emperador mongol Kublai Kan. Para llegar y retornar de Pekín, Marco Polo atravesó inmensos y diversos territorios: en la ida, Armenia, Persia, Pamir, el desierto de Gobi; mientras el retorno a Venecia lo hizo por Sumatra, litoral meridional de Asia y golfo Pérsico. Pero todo ello, fuera de la motivación estrictamente del escritor literario, no justificaría, en modo alguno, una referencia tan alejada en el tiempo, cuando lo cierto es, como señala el propio Ítalo Calvino, que "el libro evoca no sólo una idea atemporal de la ciudad, hay también una discusión sobre la ciudad moderna,...incluso lo que parece evocación de una ciudad arcaica sólo tiene sentido en la medida en que está pensado y escrito con la ciudad de hoy delante de los ojos". En suma, la ciudad que preocupa e inquieta, a través de las irreales de nombre femenino, contempladas a través de las once series acuñadas por el autor, es, primordialmente, la megápolis, la ciudad continua y uniforme.
Lo que importa al Marco Polo de Calvino es "descubrir las razones secretas que han llevado a los hombres a vivir en las ciudades, razones que pueden valer más allá de todas las crisis". De ahí que el propio autor considere, en un momento de las crisis de la vida urbana, que "Las ciudades invisibles es un último poema de amor a las ciudades, cuando es cada vez más difícil vivirlas como ciudades".
Ítalo Calvino nace en Santiago de Las Vegas (Cuba) en 1923. Participa en la guerra y sus vivencias quedan plasmadas en una de las obras maestras de la narrativa de la resistencia: "El sendero de los nidos de araña" (1947), al mismo tiempo que colabora con varios diarios y revistas. Políticamente estaba comprometido con el Partido Comunista Italiano. Entre sus numerosas obras narrativas cabe señalar "El vizconde demediado" (1952), "El barón rampante" (1957), "El caballero inexistente" (1959) y "Las ciudades invisibles" (1972), entre otras. En 1956, publica una selección de "Cuentos populares italianos", una recopilación de fábulas populares en los diferentes dialectos regionales; también es el autor de un famoso libro para niños, "Marcovaldo" (1963). Desde 1974 colabora al "Corriere della Sera" con narraciones, apuntes de viaje e intervenciones sobre la realidad política y social del país; desde 1979, continúa dicha actividad en las columnas de "Repubblica" hasta su muerte, que acaece en 1985 mientras estaba ingresado en el hospital de Siena.
“El infierno de los vivos no es algo que será; hay uno, es aquel que existe ya aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Dos maneras hay de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de no verlo más. La segunda es peligrosa y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar, y darle espacio.”
Los alumnos de 4 “A” nos proponemos tomar el proyecto de Ítalo Calvino para desatar nuestra imaginación sobre las ciudades y sus respectivas sociedades. Utilizando diversas imágenes de artistas sobre las ciudades descritas en el libro como inspiración, buscamos armar nuestras propias descripciones de las ciudades, sin tomar como referencia nada más que la imagen que observamos. De esta forma, las ciudades descritas representarán en mayor o menor a manera a su inventor.
Esperamos que disfruten los relatos.

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